Cuando Thomas Phillips llegó al Puerto de Vera Cruz en 1820, seguramente fue uno de los primeros ingleses que vinieron a hacer negocios en México después de su declaración de independencia de España. Las condiciones prevalecientes eran poco prometedoras, pero atractivas para los extranjeros. Él llegó a México representando a Roskell & Son de Liverpool, con la intención de vender alhajas y relojes fabricados por esa firma, seguramente sin esperar lo que cuenta la leyenda, que al entrar en las oficinas de la firma en ese puerto, fue saludado por un cañonazo que había sido descargado desde el Fuerte de San Juan de Ulúa en la Bahía de Veracruz, que aún se encontraba ocupado por los españoles.

A partir de su conquista en manos de Hernán Cortés y su banda de soldados y sacerdotes trescientos años antes, España había protegido a México activa y celosamente en contra de cualquier influencia o intrusión extranjera. Para el resto del mundo, México era sólo una Colonia capaz de proveer a la insaciable Corona Española con cantidades aparentemente infinitas de oro y plata. En el año de 1648, el sacerdote Dominico Thomas Gage, después de extensos viajes por México y Centroamérica, regresó a Inglaterra y publicó un libro que contenía más información sobre las Colonias Españolas de la que hubiera existido hasta entonces en un idioma extranjero. Este libro y muchos como él a través de los siglos, provocaron enorme interés por estas regiones legendarias y casi inexploradas.

Thomas Phillips hizo sus primeros contactos en las nuevas tierras con la firma británica de Exter & Geaves, de la cual sus descendientes serían más tarde socios, y que se fundó en 1824 con oficinas en Londres, Buenos Aires, la Ciudad de México y Veracruz. En 1829, Richard Exter se retiró de la firma, que se convirtió en McCalmont, Geaves & Co. En 1885 los hermanos McCalmont partieron, y el nombre cambió de nuevo a Graham, Geaves & Company. El año de 1867 trajo a Roberto Brown Watson a la sociedad, convirtiéndola en Graham, Watson & Company, en 1873, Charles Octavius Phillips, hijo de Thomas Phillips, se hizo socio, con el nuevo nombre de Graham, Phillips & Company. En 1893, después de que las oficinas se cambiaron de Veracruz a la Ciudad de México, Thomas Rupert Phillips, hijo de C.O. Phillips se convirtió en socio de Watson Phillips & Company, nombre que ha sobrevivido hasta nuestros días. Tras la muerte de T.R. Phillips en 1936, su hijo Charles H.E. Phillips tomó cargo como Socio Director, Charles H.E. Phillips por no tener descendencia propia, invitó al hijo de su hermana Helen, D. Kenneth Morgan, a formar parte de la firma en 1957, y en 1972 éste se convirtió en Presidente del Consejo con Robert D. Young como Director General. Una nueva línea de sucesión fue establecida, pues el hijo de Robert Young, Clyde Louis, fue nombrado Director General en 1990.

IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES

Las actividades principales de la Compañía hasta 1890, fueron la importación de productos de Manchester (telas de lino y algodón) y ferretería. El mercurio, aunque disponible localmente, también se importaba a gran escala para el antiguo procedimiento de refinado en las minas de plata, llamado "Patio". A su vez, la firma exportaba plata mexicana, dólares, oro en tejos y cochinilla - en tinte de insecto muy buscado en Europa en aquella época. Mientras el volumen y la variedad de importaciones crecieron sistemáticamente durante la primera mitad del siglo veinte, las exportaciones decrecieron. Watson Phillips introdujo varias compañías de nivel mundial a México - los radios de la empresa Phillips Lamps de Holanda se armaron y promovieron con tal efectividad, que la Phillips estableció su propio negocio en el país, como también lo hizo la Hércules Powder Co. de EeUu., después de que Watson Phillips introdujo sus productos con gran éxito. Poco después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, Watson Phillips comenzó a importar bicicletas Phillips, que llegaron a ser conocidas como las mejores del país. Se armaron localmente durante muchos años, hasta que la casa matriz estableció su propia fábrica en México.

Los vinos y licores se importaban a granel y se embotellaban en las bodegas de la Compañía. Se cuenta la historia de que un día T.R. Phillips se encontraba en su sótano decantando una consigna personal, cuando se le distrajo para otro asunto. Sin querer, los contenidos del barril desaparecieron lentamente en las cloacas de la ciudad. Hizo un coraje apoplético, pero el negocio continuó con éxito hasta que las representaciones de Williams & Humbert de Jeréz, España y Arthur Bell & Co. de Escocia se abandonaron en los años 70s.


BANCOS Y SEGUROS

Desde aproximadamente 1850 hasta principios de los años 30s, la firma también tuvo la representación de varios bancos ingleses, entre ellos Coutts & Co., el London & Westminster Bank, Drummond & Co., Child & Co., y el Bank of Australasia. También actuó como representante de la Casa de Rothschild después de que su agente directo, Nathaniel Davidson, abandonó el país en 1864 con la caída de Maximiliano.

Una de las principales actividades de 1892 a 1936 fue la de los seguros, con las representaciones de varias compañías inglesas, francesas, norteamericanas y japonesas. La Compañía aún posée la que se supone es la primera póliza emitida en México, firmada por C.O. Phillips el 1° de marzo de 1873, como Agente de la London & Lancashire. En 1905, Lloyd's nombró a Watson Phillips su Agente para México, nombramiento que sólo se abandonó en 1978, cuando la Ley Mexicana de Protección al Consumidor expuso a la empresa a reclamaciones infundadas que no estaba preparada a seguir defendiendo.

MAS RECIENTEMENTE

En el último cuarto de siglo, Watson Phillips se separó de su tradición como representante de otros fabricantes, para emprender actividades de manufactura propias. Se entró en un acuerdo con Smith + Nephew de Inglaterra a través del cual esa empresa otorgaba licencia para fabricar sus vendas enyesadas Gypsona. Este negocio creció con éxito hasta que, en 1996, Smith + Nephew retomó la fábrica para establecer su propia compañía en México.

Al finalizar el milenio, Watson Phillips ha retomado sus orígenes al convertirse casi exclusivamente en importador de químicos industriales y herrajes, ventanas y puertas para la construcción.

CONTEXTO HISTÓRICO

La historia de la empresa se encuentra íntimamente ligada con la de México y la de la Colonia Británica en México. En la correspondencia de la empresa que aún se conserva, se encuentra referencias a figuras históricas de tal importancia como Iturbide, Santa Ana, Hidalgo, Morelos, Maximiliano, Juárez y Díaz. Se comenta el anexamiento de Tejas, y la condición del país durante diversos levantamientos que afectaron directamente el progreso de la minería y otros negocios del interior, e interferían con el pasaje de las conductas que llevaban minerales y lingotes de oro a la costa para ser exportados. La primera institución civil británica fundada en suelo mexicanos fue el Cementerio de Tlaxpana, cuya creación resultaba de gran urgencia, pues los cementerios españoles eran sin excepción Católicos, y negaban entierro a los Protestantes. El cementerio se inauguró en 1824, en terrenos donados por el gobierno mexicano en reconocimiento de "el comportamiento ordenado y respetuoso de las leyes por parte de los sujetos británicos que han venido a este país".

Durante los años del Porfiriato (de 1877 a 1911) hubo una verdadera explosión en el desarrollo industrial y comercial de México. El Presidente Porfirio Díaz gobernó con mano de hierro y es un personaje altamente conflictivo hasta la fecha. Sin embargo, no se puede negar que durante su dictadura el país entró en una era de enorme expansión económica, en la cual Watson Phillips participó. Díaz tenía gran admiración por la forma británica de hacer negocios, y formó una estrecha amistad con el gran ingeniero constructor, Weetman Pearson (que después se convirtió en Lord Cowdray), por quien tenía un gran respeto por su formalidad en sus negocios, su puntualidad para concluir los muchos proyectos que completó en México, y su actitud humanitaria hacia sus trabajadores.

Físicamente, la Ciudad de México se benefició enormemente durante este período. Las estadísticas muestran que en 1892 la ciudad contaba con 950 calles y quince plazas; para 1905, había 1,300 calles y no menos de sesenta y nueve plazas. No fue sino hasta los años 20s que se observaban con alguna frecuencia los automóviles. Los pueblos de Tacubaya, San Ángel y Tlalpan que hoy se encuentran totalmente integrados a una ciudad de 20 millones, estaban totalmente separados de la ciudad por grandes extensiones de campo, y había que llegar a ellos a caballo o en carroza. Los dos volcanes, el Popocatepetl y el Ixtaccihuatl se observaban, majestuosos, desde todo los puntos del valle. Al terminar el siglo diecinueve, la Ciudad de México contaba con una población de 360,000.


UN FACTOR CONTRIBUYENTE A LA HISTORIA DE MÉXICO

Desde fecha tan temprana como 1828, existía ya una Biblioteca Británica Circulante, cuyos libros fueron encargados en 1867 a un comité que los colocó en la residencia de C.O. Phillips, y que hoy sobreviven en manos del Instituto Anglo-Mexicano de Cultura. La residencia Phillips también puso a la disposición de la Colonia inglesa local, un cuarto donde se reunían con propósitos culturales; esto llevó a la formación del Club Británico, que existió de 1899 a 1970. C.O. Phillips también fue Tesorero del fondo para la construcción del Christ Church, mientras que T.R. Phillips fue Secretario fundador del Reforma Athletic Club, que introdujo el tenis y el fútbol soccer a México.

Continuando en la tradición familiar de participación social, Charles H.E.Phillips fungió como Presidente no sólo del Reforma Athletic Club y del Club Británico, sino también de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, e influyó también en obtener contribuciones financieras importantes de la comunidad británica en la campaña para rescatar, en los años 60s, al Hospital American British Cowdray. Su Majestad, la Reina Elizabeth II de Inglaterra lo honró al otorgarle membresía en la Orden de Imperio Británico (OBE) por su servicio en México.

Con ciento setenta y siete años de experiencia en su haber, Watson Phillips y Compañía Sucs., S.A. DE C.V., junto con México, se enfrenta a los retos y a las oportunidades de su tercer siglo de existencia, y a un nuevo milenio.





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